Podemos seguir ancladas en infinitos debates sobre qué es ser mujer. Podemos elaborar complicadas definiciones con axiomas imposibles de desmontar por las contrincantes, pero eso sólo nos llevará al ridículo vital más espantoso: el intelectual.

Podemos seguir ancladas en infinitos debates sobre qué es ser mujer. Podemos elaborar complicadas definiciones con axiomas imposibles



