Hoy es un icono pop, pero la irrupción del atípico líder de ‘The Smiths’ en el panorama musical británico en los años ochenta se produjo a contrapelo. Aunque se le describió como un “socialista sensual y humanista peligroso”, su perfil está lleno de recodos: en él conviven el cronista del extrarradio que admira por igual a Elvis Presley y a Virginia Woolf, el solitario y el exhibicionista, y el hombre que entiende la identidad sexual como una categoría resbaladiza.

Hoy es un icono pop, pero la irrupción del atípico líder de ‘The Smiths’ en el panorama musical británico en los años ochenta se produjo a contrapelo.



