Una violencia desproporcionadamente impune.
No es lenguaje inclusivo, es una guerra. El 20 de abril, fecha de canciones de Serrat y Celtas Cortos, perdimos una batalla. Se reabrió esa cicatriz que comparto con muchas compañeras de un dolor hondo, antiguo, formado por los cientos de mujeres que han sufrido violencias sexuales y que me lo han trasmitido en en lugares de ocio, en institutos y colegios, en mi propia casa, en el Juzgado de Guardia o en la Delegación del Gobierno contra la Violencia de Género. Una violencia desproporcionadamente impune.

Artículo de Victoria Rosell



