Las fronteras nos empujan todo el tiempo a temer, no vaya a ser que por un momento dejemos de tener miedo y se nos ocurra la disparatada idea de que, quizás, quién sabe, tengamos algo en común.

Fronteras. Movibles, escurridizas e intercambiables. Aparecen, se esfuman, pueden expandirse y ocupar ciudades, desiertos, montañas y mares.



