El dildo podría ser un hijo bastardo de la escoba, y cada vez que usamos uno estaríamos resucitando a todas aquellas brujas que, abriéndose de piernas, experimentaron no solo con las bases de la farmacología moderna sino también con su propio placer.

El dildo podría ser un hijo bastardo de la escoba, y cada vez que usamos uno estaríamos resucitando a todas aquellas brujas



