Hacernos creer que la discusión sobre el consentimiento, la violencia o la intimidación nunca se dio o que nunca fue importante no es un camino para solucionar la situación que se ha generado, más bien es una estrategia para desacreditar a una movilización feminista que marcó un punto de inflexión

Hacernos creer que la discusión sobre el consentimiento, la violencia o la intimidación nunca se dio o que nunca fue importante no es un camino para solucionar la situación que se ha generado, más bien es una estrategia para desacreditar a una movilización feminista que marcó un punto de infle…



