De apegos feroces y heridas abiertas, porque nada es lo que parece con tal de que todo siga pareciendo lo que debe; del amor, de vínculos y de ese trabajo tan difícil como necesario como es desvincularse, del juego de espejos, de la culpa, del abandono, de las relaciones finitas y del sedimento que dejan todas aquellas cosas que se quedaron por decir.
En este capítulo nos acompaña la escritora y periodista y escritora Blanca Lacasa Carralón, que acaba de publicar un ensayo fascinante «Las hijas horribles» [1]
[1] https://www.librosdelko.com/products/las-hijas-horribles



