El pasado 8 de julio la Policía Municipal de Madrid DESMANTELABA la reunión de la Asamblea Popular de Carabanchel. Con amenazas de sanciones y detenciones impedían que una treintena de vecinas y vecinos nos reuniéramos a hablar de él cambio climático. Pero no es la única vez que la policía municipal impide nuestros derechos democráticos fundamentales. Nos quisieron multar por repartir hojas llamando a una manifestación y por poner mesas en la calles en la Consulta por la Sanidad pese a haber pedido autorización a la junta municipal y tener permisos en regla. También ha habido vecinas y vecinos a quienes se les ha prohibido hacer zumba en un parque. Los que hablaban de libertad para tomarse cañas en plena pandemia son draconianos y profundamente antidemocráticos con el tejido asociativo y el uso gratuito y libre de los espacios públicos. Pero no vanos a consentir esa situación. LAS CALLES NO SON SUYAS. Son de todos y todas y no vamos a dejar que nos las arrebaten.

La interrupción de una clase de zumba por parte de agentes municipales es el último y más sorprendente ejemplo de actuaciones que ya se han producido en una charla sobre el cambio climático en Carabanchel o durante la consulta ciudadana por la Sanidad Pública



