El cáncer de mama no es rosa. 19.10.2024

Mujeres pacientes y enfermas de cáncer de mama, familiares, amistades, vecinas y vecinos salen a la calle para denunciar la mercantilización del sufrimiento que provoca el cáncer de mama.

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Este sábado 19 de octubre de 2024 se conmemora el Día mundial contra el cáncer de
mama. Otro año más, las mujeres que hemos sido diagnosticadas de este tipo de cáncer, nos vemos obligadas a recordar que para millones de mujeres tener cáncer de mama supone enfrentarse a un abismo.
El cáncer de mama no es rosa. Ni la atmósfera festiva de este día ni las cintas rosas que se ven por todos lados nos representan. No somos valientes. Somos mujeres que quieren vivir y hacerlo con calidad de vida.
El cáncer de mama es el más diagnosticado en mujeres. También es el tipo de tumor por el que fallecen más mujeres (6.677 mujeres en 2023). Cada año las cifras aumentan y la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM) calcula que este año 2024 se van a diagnosticar un total de 36.395 nuevos casos. Los expertos advierten de una epidemia de cáncer para la próxima década si no se prioriza la investigación. La incidencia del cáncer pueda llegar a aumentar hasta un 60% en los próximos 20 años y un 77% en 2050. En el caso de España, en el cáncer de mama, ese aumento se está produciendo principalmente en mujeres, que son diagnosticadas cada vez, más jóvenes.
No solo las cifras del cáncer de mama nos dicen que estamos ante una crisis de Salud
Pública. Todas nosotras conocemos mujeres, compañeras, que ya no están vivas porque esta maldita enfermedad las ha matado, compañeras que tenían un cáncer metastático, el gran olvidado… Paula, Laura, Sara, Elena, Mariset, Hilda, Eva, Kris, Jone, Leire, Maider, Amaia, Aitziber, Laura, Amaia, Naiara… no son números, eran nuestras amigas, hermanas, parejas… Basta mirar a uno y al otro lado para comprobar que todos y todas tenemos cerca un caso de cáncer de mama entre nuestras vecinas, nuestras compañeras de trabajo, nuestras amigas, en nuestras familias… Esa “larga y dura enfermedad” de la que muere tanta gente se llama cáncer. Nombrémosla.
Aumentar la tasa de supervivencia significa vivir algunos años más tras el diagnóstico, pero no necesariamente sobrevivir definitivamente al cáncer. Sin olvidar que casi el 30 % de las mujeres diagnosticadas con cáncer de mama en estadío temprano desarrollan un cáncer metastásico, es decir, cuando el cáncer se extiende fuera de la mama hacia otras partes del cuerpo, normalmente, a los huesos, los pulmones, el cerebro o el hígado.
El cáncer de mama no es rosa, es un marrón; tanto para quienes lo sufrimos como para nuestros seres queridos que nos acompañan y cuyas vidas se detienen junto a la nuestra cuando llega este diagnóstico. El cáncer de mama es marrón, es cirugía, radioterapia, quimioterapia, mastectomía, reconstrucción, extirpación de ovarios, linfedema, rehabilitación,fisioterapia, tratamientos como hormonoterapia durante 5 o 10 años o a veces crónicos.
Ningún cáncer es rosa, el de mama tampoco. ¿Por qué ese color para sensibilizar sobre
esta enfermedad que afecta a miles de mujeres? ¿Porque somos mujeres? La historia que hay detrás del lazo rosa, nada tiene que ver con el rosa. Basta conocer la historia de Charlotte Haley.
Nos ofende el lavado de imagen rosa que usan ciertas empresas para promocionar sus
productos o servicios. Se publicitan promociones, eventos, y espectáculos que recaudan grandes sumas de dinero en tono festivo con imágenes que no representan la verdadera cara de esta enfermedad e historias de superación que exaltan nuestro esfuerzo personal sin analizar la necesidad de que, desde la Sanidad Pública, se apoye a los servicios especializados y se les dote de recursos suficientes para un abordaje integrativo de los diagnósticos de cáncer.
Solo una pequeña parte de esas recaudaciones se destina a la investigación, muchas de ellas en los propios laboratorios que luego se lucran con los tratamientos que necesitamos para vivir. Tampoco las marcas hacen un estudio de cómo sus productos pueden prevenir y evitar la toxicidad que está detrás de muchos tipos de tumores. El 19 de octubre nuestra enfermedad se usa para fines comerciales que poco tienen que ver con la investigación, prevención, los tratamientos innovadores y el acompañamiento integral e integrativos durante y después. El cáncer de mama no es un añito malo, es una enfermedad crónica cuyas secuelas nos afectan de por vida porque los tratamientos que nos salvan tienen efectos secundarios que se ignoran; por ejemplo, inducen una menopausia precoz y, por tanto, atrofia vaginal, falta de libido, imposibilidad o muchas dificultades para ser madres… De esto no hablan las marcas el 19-O.
Urge comprender mejor la enfermedad e investigar más para desarrollar mejores
tratamientos. Limitar la prevención y detección a que hay que tocarse el pecho o llevar una vida sana es poner la responsabilidad sobre las personas enfermas como si fuera nuestra culpa tener cáncer y fuera nuestra responsabilidad curarnos. Sobrevivir al cáncer no es cuestión de actitud, es cuestión de políticas de salud pública accesibles, gratuitas e innovadoras que lleguen a tiempo y lleguen a todas, también a las mujeres empobrecidas, a aquellas que viven en los márgenes y no tienen las oportunidades que tenemos otras de acceder a apoyos, tratamientos y medicamentos que solo algunas pueden pagar porque la Seguridad Social no los contempla en su cartera de servicios. Como, por ejemplo, las cremas post radio, imprescindibles, las tiene que comprar cada paciente.
No se trata solo de sobrevivir al cáncer. Se trata de vivir, se trata de nuestra esperanza de vida, se trata de mejorar la calidad de vida de las pacientes y enfermas oncológicas. No olvidamos que el cáncer de mama, a pesar de ser sólo uno de los tipos de cáncer que sufrimos las mujeres, también afecta a los hombres (1,5%), y que hay otros cánceres, los ginecológicos (cuello uterino, ovario, útero, vagina y vulva.) que también representan una de las principales causas de muerte entre las mujeres a nivel global.
La investigación, los tratamientos farmacológicos innovadores, el enfoque integrativo en el que el ejercicio físico, la alimentación, la fisioterapia y otros tratamientos complementarios juegan un papel fundamental; el apoyo a los profesionales que nos atienden en la Sanidad Pública con medios, formación y presupuestos insuficientes; la dotación de recursos tecnológicos y el buen manejo de estos, son la diferencia entre vivir y no vivir.
El 19 de octubre necesitamos que la conversación pública hable de…
1. Diagnósticos tempranos y controles gratuitos. Una gran parte de los casos de
cáncer se podrían prevenir implementando medidas eficaces de prevención primaria. Es posible reducir la mortalidad a través de la detección temprana de tumores, pero
muchas veces puede detectarse sin que se manifieste clínicamente y de ahí la
importancia general de estos controles periódicos y gratuitos.
2. Disminuir la edad del cribado del cáncer de mama. Cada vez son más mujeres
jóvenes a las que se les diagnostica (

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