Y las tricotosas dejaron de sonar

En 1973, un grupo de mujeres costureras de la provincia de Córdoba que trabajan en casa paró la producción para exigir mejor remuneración por su trabajo. Lo recordamos ahora gracias a la labor de la historiadora Pilar Díaz y a la memoria de Antonia Valenzuela, una de las implicadas, porque entonces nadie escribió de ello.


En 1973, un grupo de mujeres costureras de la provincia de Córdoba que trabajan en casa paró la producción para exigir mejor remuneración por su trabajo.

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