Abascal en el Gobierno del Reino de España supondría la legitimidad que le falta a todas esas personas de a pie, de los barrios, incluso de los barrios de clase trabajadora, para volver a dar palizas, para volver a viejas prácticas como la que le arrebató la vida a Lucrecia Pérez en aquel funesto 13 de noviembre de 1992.

No sé si un gobierno de izquierda blanca derogará la ley de extranjería, pero uno fascista dará alas a los agresores que están agazapados.



